sitios cosas gente (2006)


sitios cosas gente
“Fotos cotidianas de una cámara en paseo.” (2006)
Exhibición fotográfica por Tristán Reyes

Introducción por Rafael Plazaola

«El Hogar de Rehabilitación Renovados en el Espíritu de Vuestra Mente se encuentra en una jalda impresionante. Estando allí, rodeado por la aparente paz del cerro, nadie podría adivinar que a quince minutos de distancia se encuentra ese depósito de “noise pollution” y brea que conocemos como la Carretera Vieja de Caguas o La #1. Por alguna razón me enfrasqué en una conversación con uno de los habitantes del Hogar, un negro joven y guapo de mirada melancólica. Era reincidente, se encontraba de forma voluntaria en su segunda racha en el lugar para lidiar con un hábito de manteca que no lograba despojarse del sistema. Mitad haitiano, mitad jamaiquino, me hizo un cuento largo de cómo acabó en Puerto Rico. Le llamó la atención la cámara que me colgaba del cuello y me dijo que la fotografía le fascinaba. Yo le pregunté por qué y me dijo, “Un momento congelado, está cabrón, ni la mente puede hacer eso”. Y es verdad que está cabrón congelar lo que a la mente se le escapa, porque los momentos se escurren unos detrás de otros y la mirada taciturna de mi interlocutor así me lo comprobaba. En realidad se trata de una gran tragedia cotidiana.

Por espacio de dos años, Tristán Reyes sacó a su cámara y se la llevó de paseo, intentando congelar momentos, haciéndole la guerra a la mente y sus insuficiencias. Como buen “flaneur” (que así es como le dicen los franceses a los paseanates, elevando el calificativo a un estilo de vida) su ruta no tenía destino final o un propósito definido. A juzgar por el álbum de la cotidianidad que nos presenta con el título “sitios cosas gente”, el fotógrafo en su travesía encontró momentos aparentemente insignificantes que ante el lente cobran la trascendencia de lo que no se vuelve a repetir, de lo que estaba perdido irremediablemente y ahora ha sido salvado. Con un ojo casual, que de cierta manera esconde la artesanía envuelta en su elaboración, Tristán rescata a Franchesca, esa figura constante y por lo mismo inconsecuente para todos los que vivimos en el Viejo Miramar, de la insoportable levedad de lo pasajero. Paisajes, objetos y semblantes corren la misma suerte, han sido salvados todos del olvido.

“Deberíamos re-conocernos una y otra vez”, me dice el fotógrafo en un restaurante chino mientras me hace el recuento de sus dos años de paseo con su cámara a cuestas. No parecería una propuesta trascendental retratar la cotidianidad y, a través del momento congelado, reencontrarse, reconciliarse, fijar una verdad fugaz y convertirla en permanencia. Pero sí es trascendental, lo es porque la vida está hecha de instantes tristes o felices, pero siempre impermanentes. Tristán nos lleva de paseo, documenta el ciclo de vida de un instante y, en el proceso, le gana la guerra a la mente. Como diría el socio del Hogar de Rehabilitación, eso está cabrón.

Por Rafael Plazaola
Mayo 2006»