Tristán Reyes y sus Afilados Subconscientes Por Manuel Alvarez Lezama en Artes (Santo Domingo, julio 2007)- Revista Especializada en Arte Caribeño

Tristán Reyes y sus Afilados Subconscientes
Por Manuel Alvarez Lezama

La fotografía en Puerto Rico cuenta con artistas del calibre de Jack Delano, Héctor Méndez Caratini, Víctor Vázquez, John Betancourt, Jochy Melero, Rafi Claudio, Néstor Millán y Aixa Requena (solo para mencionar algunos fotógrafos puertorriqueños más reconocidos). No obstante, existe un nutrido grupo de fotógrafos que también han tenido gran aceptación nacional e internacional ya que han estado produciendo una obra excelente, original y provocadora. Entre estos se encuentran Allora & Calzadilla, C. Ignacio G. Lang, Aaron Salabarrias, Cacheila Soto, Michael Linares, Fabián Detres, José “Piti” Gutiérrez, Jason Mena y el extraordinario fotógrafo que presentaremos hoy en ARTES, Tristán Reyes.

Tristán Reyes, quien tiene 32 años y es un hermoso producto de la burguesía y sus cánones conservadores (que ahora está cuestionando en su poderosa obra), estudia su secundaria en uno de los mejores colegios de Puerto Rico y luego se gradúa de psicología de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras — carrera que lo ayudará enormemente – se ha convertido, gracias a sus recientes exposiciones, y sobre todo al impacto de sus obras en CIRCA-07, en uno de los fotógrafos jóvenes puertorriqueños más interesantes por las profundidades/misterios de su complejo y sugerente discurso fotográfico actual.

Aunque siempre había sabido desde muy temprano en su vida que en el fondo era un artista, después de graduarse de psicología comienza a estudiar psicología industrial organizacional, carrera que eventualmente deja para dedicarse a la fotografía. Siendo casi autodidacta en el campo y con poca experiencia, primero comienza como ayudante de un fotógrafo profesional (de bodas, bautizos y cumpleaños) pero rápidamente comienza a hacer su propia obra paralela – obra que demuestra una mirada muy singular, muy humana, muy poética, del mundo que lo rodea: la gente y su conducta, los espacios arquitectónicos y sus usos, las bellezas y contradicciones de la vida, la importancia del pasado, los poderes de la mente traducidos en el físico de un rostro. Incurre en el campo del foto-periodismo y algunas de sus fotos aparecen en periódicos y revistas locales de importancia. Luego, entra en el campo de la publicidad, donde su talento y profesionalismo lo convierten en un fotógrafo de éxito. Y es entonces que comienza un difícil pero necesario proceso de auto-descubrimiento como artista (proceso que yo había notado muchos años antes, cuando Tristán Reyes era un adolescente y se había acercado al cine – a los festivales de cine de Puerto Rico a principio de los 90 — con un entusiasmo y una devoción notables para alguien tan joven, y que ya presagiaban la evolución de un creador).

El primer periodo de Tristán está marcado por una fascinación ante el mundo urbano que lo rodea: los diferentes San Juanes, las distintas dinámicas sociales, las distintas caras que veía a diario o las que buscó pacientemente como si fuera un sociólogo o antropólogo. Las mejores fotos de ese periodo se presentan exitosamente en el 2003 bajo el título de “en Mi viejo san juan” en su amplio y agradable estudio en Miramar (San Juan). Eventualmente, continúan sus “Open Studios”, y en el segundo, titulado “sitios cosas gente”, que tiene lugar en el 2006, Tristán exhibe una muestra de sus mejores retratos – impactantes retratos (hechos con Contax 645 de formato mediano e impresos en Lambda Prints después de ser intervenidos digitalmente) de unos personajes verdaderamente fascinantes. Y aquí se distinguen sus nobles y emotivos retratos de la fellinesca Franchesca. En su “Open Studio 2”, subtitulado “fotos cotidianas de una cámara en paseo”, el artista presenta “aquello que me atrae: la naturaleza y sus posibilidades dentro de la abstracción, la gente y lo que los hace únicos e irrepetibles.” Las obras de su “Open Studio 3”, titulado “Reflejos del Subconsciente”, fue de tal calidad que hace que lo inviten a exponer en CIRCA-07 como uno de los 10 artistas invitados por los curadores de la feria (Paco Barragán, Elvis Fuentes y Celina Noguera).

Y es con “Reflejos del Subconsciente” – una exhibición de unas profundidades psicológicas y una madurez creativa notables — donde Tristán Reyes logra establecerse, sin lugar a dudas, como uno de los fotógrafos puertorriqueños de más consecuencia y con unas posibilidades de vuelo inimaginables. Y el primer “vuelo” ha sido una invitación a parte de su subconsciente donde, por un lado, en “la serie del agua” (de 5 fotos de gran formato), el artista simbólicamente regresa al vientre de su madre, a la seguridad total, a nuestros orígenes en el agua, y por otro lado en “la serie del cuchillo, la boca/vagina y la sangre” vemos el cuchillo como símbolo de violencia, dolor, ultraje, perdida de inocencia – pero también de epifanía. Respecto a su propuesta señala el artista: “Reflejos del Subconsciente es el resultado de un proceso de crecimiento personal; un intento de hacer sentido de una temporada de crisis. De muchas maneras, esta muestra es un deseo deliberado de sintonizar con mi interior. Mis esfuerzos se concentraron en dejar las imágenes fluir mientras luchaba con el instinto de detenerlas. Sería ingenuo pensar que uno mismo pueda llegar a acceder su subconsciente, pero mi cámara ha servido como instrumento que ayuda a enfocarlo. Esta muestra refleja choques de personalidades y encuentros dolorosos con la incompatibilidad en el crecimiento con los Otros. Al final de cuentas, estas fotos resumen una búsqueda de paz que no está exenta del riesgo de perderlo todo.”

Tristán Reyes se ha estado descubriendo hace mucho tiempo. En sus retratos de agua está el Génesis, el futuro y su presente. En sus retratos de las bocas/vaginas está la poesía también. Su inteligencia, sus talentos, su origen burgués, sus sensualidades lo convierten en un ser complejo – un ser que con sus fotografías/reflejos/espejos nos acercan a nuestras bellezas, nuestras dudas, nuestros conflictos, nuestras ganas. Aquello que nos dijo Heráclito: “Somos y no somos.”